El perfil del tanatólogo, un compañero para el buen morir y continuar viviendo

 

Emerge la figura única y tan personal del tanatólogo.

Iniciaré citando una definición: “El Tanatólogo es un acompañante en el camino del duelo. Su función es apoyar al doliente con las emociones, pensamientos y conflictos que surgen a partir de la pérdida de una persona o cosa. A través de la escucha activa, dinámicas terapéuticas, contención y normalización de los síntomas, la persona puede expresarse y actuar con mayor conciencia de la nueva realidad que vive”.*

Pero no solo compete al después, la función del tanatólogo, como lo mencionaba en sus primeros escritos Kübler-Ross, es un acompañamiento también para el buen morir.  Es estar cerca de quien pronto, o al menos se considera que pronto, morirá.

Es por ello, ante la dignidad propia de esta ciencia, que el perfil del tanatólogo va más allá del perfil cientificista, del rol de quien se ha instruido en cierta escuela.  El perfil del tanatólogo compete a toda la persona humana, desde su parte emocional, hasta su parte racional. Desde su parte más materialista hasta esa parte espiritual que todo ser humano posee independientemente de su filiación religiosa. Es por ello que ha de mostrar empatía, respeto, compasión y conocimiento espiritual para estar preparado para ver al otro en su total fragilidad, pues ante la proximidad de la muerte, el paciente (y su familia) experimenta comúnmente esa interiorización hacía sí mismo:

·         Quien soy

·         Que hice en esta vida terrenal

·         Cual será mi legado.

·         Existe Dios

·         Existe vida después de la vida

·         Quién cuidará de mis hijos o esposa

·         En fin…

Se ve a sí mismo sin títulos y sin riquezas materiales, sabe que nada de eso se llevará. Y es aquí donde el acompañamiento del tanatólogo cobra gran importancia, la transición del paciente y el apoyo de la familia: ¿Qué tareas realizar en este momento? ¿Qué discursos compartir u omitir? ¿Cómo poder estar para ser ayuda y no estorbo en este proceso natural de la vida? ¿Cómo estar para el moribundo? ¿Cómo acompañar a la familia que se queda en esta tierra? ¿Cómo pasar por “este trago amargo”?

Si pudiéramos condensar en acciones, pudiéramos concluir muy someramente, pero con el fin de tener en mente, que el tanatólogo observa, escucha, pregunta, enseña, acompaña, interviene y ayuda, por ejemplo:

  • Observa atentamente para aprender
  • Escucha atentamente como los demás hacen referencia a la muerte en casa: como la han vivido, que piensan de ella, ¿hay miedo? ¿Hay creencias irracionales? 
  • Escucha sus creencias religiosas y/o espirituales
  • Escucha sus posturas ante la vida
  • Pregunta aquello que no comprende 
  • Interviene para ayudar y acompañar



 

*http://tanatologiaparavivir.com/que-hace-un-tanatologo/

Comentarios

  1. El tanatólogo, hoy tiene la virtud, gracia u oportunidad de obtener un grado académico de doctorad. Ya se puede diferenciar del acompañante (counseling) y del cuidador personal, sin embargo, los conocimientos, habilidades y actitudes de cada uno es vital para la intervención de estrategias en el duelo o pérdida.

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