En el mundo del tanatólogo: la bioética, los modelos terapéuticos y los pedagógicos (parte 1)
El tanatólogo se enfrentará con miles de consideraciones ante la muerte. Es por ello, que ha de tener una noción clara y precisa de ciertos temas que competen a la Bioética. Así como también conocer los modelos terapéuticos y pedagógicos que pudieran aportarle herramientas en su caminar tanatológico.
Bioética.
Como no es el caso profundizar en ella en este primer módulo, me remito
a citar su definición de acuerdo con la Enciclopedia de Bioética editada por
Warren Reich en 1978, “Estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito
de las ciencias de la vida y de la atención a la salud, examinando esta
conducta a la luz de los valores y de los principios morales.”[1]
La Bioética es muy importante al acompañar al paciente que se encuentra
ante diversos caminos: acompañándole para tomar una decisión humana y ética (a
la luz de los valores y la moral). En este
punto, el tanatólogo deberá estar consciente de su rol, de sus alcances y sus
limitaciones, considerando los siguientes cuatro principios de la Bioética, al
momento de externar algunas sugerencias o puntos de vista:
1) Respeto de la autonomía. Respetar el plan que la
persona haya escogido.
a. Al respetar la autonomía, el tanatólogo, habla con la
verdad; respeta la privacidad; protege la confidencialidad; solo cuando se lo
pidan ayuda a tomar decisiones importantes.
2) No maleficencia. No causar daño.
a. Considerar la vida; no causar dolor o sufrimiento a
otros; no ofender; no privar a otros de aquello que aprecian en la vida.
3) Beneficencia. Prevenir el daño o eliminarlo.
a. El tanatólogo buscará proteger y defender los derechos
de otros; prevenir el daño; quitar las condiciones que causarán daño a otros;
rescatar a personas en peligro.
4) Justicia. Dar a cada uno lo que desea.
a. Dar a cada persona una participación igual; a cada
persona de acuerdo con sus necesidades individuales; a cada persona de acuerdo
con sus esfuerzos individuales.[2]
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