¿Cómo vivimos el duelo los seres humanos?
El ser humano vivirá su duelo dependiendo en gran medida de la sociedad en la cual esté inserto. No pudiéramos generalizar en cuanto a que todos los seres humanos vivimos el duelo de la misma manera; miles de factores y herramientas personales convergen, y fortalecen o debilitan, el proceso de duelo, entre ellas pudiéramos mencionar la cultura, la sociedad, la red familiar, las creencias religiosas, etc.
Sin embargo, sí pudiéramos hablar de que el ser humano, en nuestra
cultura occidental, con sus excepciones siempre presentes, ante una pérdida
significativa y dolorosa, tenderá a presentar algunos mecanismos de defensa
antes esta pérdida. Es normal esta
respuesta de defensa, pues la noticia es tan dolorosa que el cerebro se protege
para no colapsar. El mismo organismo
segrega ciertas sustancias para protegernos del sufrimiento tan fuerte que se
está viviendo.
Aquí los menciono:
1) Negación. Se niega la realidad de la
pérdida: “No, esto no me puede estar pasando”, “esto no es cierto”.
2) Evasión.
Distrae del evento: nos desmayamos, caemos en shock y en cierta perdida
de la memoria; se duerme más de lo normal para evadir la realidad, “cuando despierte
habré despertado de “esta terrible pesadilla”.
3) Distorsión: La situación a enfrentar está
tan complicada que se cambia el discurso para “aceptarla”: “no, no puede ser
que haya muerto, tal vez fue un error y mañana me dicen que estará mejor”.
4) Justificación. Se justifica para darle una lógica al evento
y que me haga sentir mejor. Ejemplo, “perdí el trabajo, pero yo sabía que en
cualquier momento me podrían correr”.
5) Agresión. Se presenta un continuo enojo
con la vida. Se toma cada comentario o situación como una afrenta personal a la
vida, y por lo tanto, se reacciona violentamente con palabras y actitudes.
6) Indiferencia: La persona se convence de
que eso que está lastimándola, “no le afecta”, “no le importa”, “no pasa nada”.
Sin embargo, esto puede tener una repercusión en la su vida personal. Ya que
puede estar guardando todas las emociones de enojo, de frustración, de tristeza
ante la situación, para mantener una actitud serena, pero realmente no las está
gestionando, y ante otro evento de pérdida o donde sea personalmente afectado,
por más leve que sea, pudiera responder “exageradamente” afectando a sus
relaciones más cercanas: con gritos, con golpes, con ira, etc.
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