Duelo complicado

Aunque determinarlo es algo delicado, pues cada persona va forjando su propio proceso de duelo.  Pudiéramos establecer que un duelo crónico  es un duelo complicado, por ejemplo, hablaríamos de unos diez años en un dolor continuo y constante, como si se viviera cada día la pérdida. En este apartado también se pudiesen incluir aquellos duelos retrasados, conflictivos o ausentes, suprimidos e inhibidos.  Que por razones diferentes no pudieron vivirse en el momento de la pérdida.  Y los cuales, en el futuro, ante un evento detonador, pareciera que se vuelve a ese primer día de aquel duelo: reacción “exagerada”, conducta super intensificada, desadaptada.

Se habla también de un duelo enmascarado, la persona tiene síntomas o conductas, pero no se da cuenta que está en duelo. Por ejemplo, en el trabajo su eficacia no es la misma, están más distraídos, pero no lo relacionan con su proceso de duelo. O presentan falta o exceso de apetito, y lo consideran como algo normal en su día.

Un duelo complicado es aquel duelo que se ha desviado del camino saludable de la pérdida.

¿Cómo identificar el Duelo Complicado?

Algunas señales que se presentan para identificar un duelo complicado son las siguientes:

1)      La persona no puede hablar del fallecido sin experimentar un dolor intenso, como si fuese un dolor reciente. El dolor le impide continuar hablando.

2)      Un evento de pequeño valor ocasiona una reacción emocional fuerte de dolor.

3)      La persona constantemente habla de las pérdidas en su vida, aunque puede omitir la pérdida significativa de cierta persona (no la menciona).

4)      La persona no quiere desprenderse de las cosas que le pertenecían al ser querido que falleció.

5)      La persona con el médico general, replica síntomas que tenía la persona fallecida; estos síntomas se presentan cada cierto tiempo y muchas veces en fechas significativas.

6)      La persona hace cambios super fuertes: cambio de residencia, de país, de trabajo, etc.

7)      Compulsión por hacer cosas que hacía la persona fallecida: si la persona era ciclista, el doliente quiere serlo también; o si la persona que falleció le gustaba cierto tipo de música, el doliente solo quiere escuchar esa música.

8)      Realizar acciones que pueden lastimarla: como manejar en exceso de velocidad.

9)      Una tristeza profunda en todas las fechas importantes.

10)  Miedo exagerado respecto a la enfermedad y a las circunstancias, que llevaron a su ser querido a fallecer.

 

Nota importante para el tanatólogo:

·         Conocer las circunstancias que rodearon la muerte del ser querido le ayudará para estar más atento a estos detalles anteriormente mencionados.

·         Conocer si la persona doliente ha tenido una historia de depresión anteriormente, ya que puede ser más propensa a caer en una profunda depresión (dentro de lo cual se pudiera presentar una falsa euforia).


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